miércoles, 21 de enero de 2015

Los pies en la tierra

Querida Leo, espero que nunca pienses que no te quise, tu fuiste la razón por la que seguir adelante se volvió imperante y mi felicidad constante, de hecho en las noches sentía que me ahogaba de tanto amor, te amo desde lo más profundo, lo que diré es un cliché pero es tan cierto, sólo se conoce el verdadero amor cuando se tiene un hijo.  Antes yo era una persona egoísta ahora...te daría mi vida, te amo con una intensidad que no se puede explicar.
No quiero que jamás pienses que tu papá no te quiso o no te quiere, él me abandonó, pero a mi, de ti siempre estuvo preocupado, te amo desde siempre, para los hombres es distinto, yo te sentía dentro y en cambio ellos no pasan por eso por lo tanto los hijos comienzan cuando nacen y tu padre siempre ah estado ahí para ti, por eso hija debes amarlo porque aunque sientas que él te dejo un poco sola, igual ah sufrido mucho por ti y sobre todo por estar lejos, no puedes cargar mis dolores no menos peliar mis batallas.
El tiempo que transcurrió luego de las verdades dichas fueron para mi como un regreso a la niñez, no sabía que hacer y la verdad es que en el fondo de mi corazón siempre espere que tu papá se arrepintiera y volviera conmigo, por lo menos en 7 meses eso nunca paso, no sabía que hacer y es ahí en dónde aparece mi heroína máxima, tu tía Mena, fue ella quien recogió los pedacitos que quedaban de mi y me dijo que volviera a Linares por lo menos hasta que tu nacieras y como cuando niña le hice caso sin chistar, metí mi vida en cajas pedí licencias en mis trabajos y volví al ceno materno a sentirme una hija nuevamente, me senté, literalmente, a esperarte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario